Silvia
Ochoa es una escritora soriana con una breve pero muy intensa obra
literaria. Autora prolífica y todoterreno, Silvia Ochoa
consigue transportarnos a un muy personal mundo en el que su
imaginación nos susurra con ternura historias vida, de luz y
esperanza. Con una prosa cuajada de poesía, Silvia Ochoa transforma
la más cotidiana de las realidades en bosques de palabras, en
imagen tras el espejo, en pura magia. Silvia Ochoa es una Alicia de
pluma y corazón que nos muestra retazos de su historia en el espejo
del papel, escritora y poeta que vence el miedo al folio en blanco
con torrentes de creatividad. Silvia nos ha contestado a unas preguntas sobre lo que
significa la poesía en su vida y el papel de las nuevas tecnologías
en la promoción de la literatura.
A.P: ¿Por qué la
poesía?
S.O.A: Porque la he mamado
desde el útero materno, mi madre me leía poemas de Antonio Machado
cuando era niña y la verdad es que me relajaba escuchar de la voz de
mi madre los versos del poeta, un verdadero bálsamo. Además mi
madre también escribía poesía cuando era joven, la pena es que la
destruyera en su día, me hubiera encantado conservarla y quizás un
día hacer una recopilación entre ella y yo, es una pena. La poesía
siempre me ha acompañado en todas las etapas de mi vida, sobre todo
en momentos muy difíciles; siempre digo que la poesía me ha salvado
de la depresión, e incluso me ha ayudado en momentos en los que la
enfermedad me aprisionaba, es una compañera fabulosa y fiel.
A.P: ¿Necesitamos la poesía para huir del exceso de información que recibimos a diario?, ¿estamos necesitamos de sensibilidad?
A.P: ¿Necesitamos la poesía para huir del exceso de información que recibimos a diario?, ¿estamos necesitamos de sensibilidad?
S.O.A.: Sin ninguna duda. En mi caso la poesía me ha ayudado a conectar conmigo misma, con mi esencia, e incluso con la gente que me rodea; y por un rato soy capaz de olvidar todos los embistes y despistes que la vida nos pone en el camino a modo de piedras. Además del caos de una sociedad enferma que necesita conectar con la naturaleza, su propia naturaleza. La poesía es un abrazo, un beso, una caricia, una mirada, un silencio, un amanecer…
A.P: ¿En qué medida crees que las nuevas tecnologías están ayudando a fomentar el gusto por la literatura y abriendo la oportunidad de conocer directamente a muchos autores?
S.O.A: Las nuevas tecnologías son una ventana abierta al mundo, hay mucha información, a veces demasiada y no siempre apropiada, pero la literatura se está haciendo un hueco importante, sin ninguna duda ayuda mucho, es un canal imprescindible. En mi caso me ha ayudado mucho para llevar mi poesía a todos los rincones del mundo y no me puedo quejar, es lindo saber que te siguen desde: Argentina, Chile, Francia, Portugal, Brasil, Perú, Uruguay, Honduras, Japón…
Poesías de Silvia
Ochoa Ayensa
Llámame
Llámame
cuando la nostalgia y la soledad
te arrinconen
con los acordes de tu añejo violín,
aquel instrumento de cuerda
que afinó nuestro amor
y que sobrevivió intacto
junto con su arco
a la guerra civil;
ellos sabrán encontrarme
viajarán hasta el universo
que habita en mi dormido pecho
e invocarán aquella danza
que sólo a ti y a mí nos perteneció
y que aún nos pertenece
mientras viva dentro de ti.
Llámame
no hay vejez, ni deformación
en tus dedos
no sucumbieron al Parkinson
siguen ágiles y templados
y reconocerán aquel violín
que tantos gozos nos trajo
en aquellas tristes noches
de masacres ininterrumpidas,
sólo tienes que afinar el recuerdo
y dejarte llevar
apoyando el mentón
con aquel ritual tan tuyo
en la mentonera del violín.
Sé que no es fácil
el Alzheimer ha hecho mella en ti
pero en esos instantes de lucidez
junto a tu inseparable violín:
volveremos a tocarnos,
volveremos a besarnos,
volveremos a amarnos…
bajo aquel cielo estrellado
que ha quedado dibujado
en el óleo de tus acordes.
Ahora soy en ti
baila mi amor
somos eternos
el mástil del violín
nos
lleva de la mano…
VICENTE Y CLEMENTE.
Tengo un caballito de madera
herencia de la abuela Clara
al que puse de nombre Vicente;
trota y trota elegante,
galopa y galopa inocente
por la superficie de la bañera.
Tengo un caballito de madera
regalo de la tía Petra
al que puse de nombre Clemente;
trota y trote elegante,
galopa y galopa inocente
por la superficie de la ensaladera.
Tengo mil caballitos de madera
y ninguno de ellos se repite en mi recámara
pero mis favoritos son: Vicente y Clemente;
trotan y trotan de forma elegante,
galopan y galopan de forma inocente
por siempre en mi pradera.












